La
otoplastia es una técnica quirúrgica poco agresiva, que se realiza perfectamente con anestesia local excepto en los niños pequeños, a los que es recomendable intervenir bajo anestesia general, y que en condiciones normales no precisa ingreso.

Se realiza en el quirófano, y a través de una incisión localizada en la parte posterior de la oreja se modifica la forma, estructura y posición del cartílago auricular, que en definitiva es el soporte y molde de la oreja. Una vez que el cartílago es modificado y llevado hacia detrás, la piel sobrante se adapta a la nueva forma y posición de la oreja y se elimina el exceso. La cirugía deja una cicatriz apenas imperceptible detrás de la oreja, sin ningún signo evidente por delante.
La operación viene a durar una hora y media y luego nos podemos ir a casa.
Necesitaremos un vendaje o cinta del pelo que mantenga la oreja en su nueva posición durante unas dos semanas, momento en el que retiraremos los puntos y dejaremos la cinta solo por las noches. La intervención permite una incorporación casi inmediata a la vida normal , eso si , con una discreta cinta del pelo durante dos semanas.
Sólo las personas que han vivido de cerca el problema saben lo que condiciona en un niño y en sus padres unas orejas prominentes o en soplillo. Esa es la razón por la cual la otoplastia es la única operación de estética que se realiza en niños.