Uno de los primeros signos visibles del proceso de envejecimiento natural de las personas es la alteración de las proporciones y la armonía en el área de los ojos y los parpados.
Con el paso del tiempo vemos como la cola de la ceja se hace mas pesada y cae, vemos como se acumula un exceso de piel en el parpado superior y como aparecen las temidas bolsas en los parpados inferiores. Además vemos que comienzan a marcarse las conocidas patas de gallo y las primeras arrugas.
Todo este proceso natural tiene como resultado un aspecto cansado en la mirada, una falta de alegría y brillo en los ojos que debemos intentar restaurar. El procedimiento quirúrgico que lleva a cabo este “pequeño milagro” se denomina
Blefaroplastia.
INTERVENCION QUIRURGICA

La blefaroplastia es un procedimiento quirúrgico que se realiza con anestesia local y sedación en un quirófano. Se procede a eliminar el exceso de piel de los parpados y se eliminan los acúmulos de grasa. Habitualmente en los parpados superiores sobra mucha piel y menos grasa, y en los parpados inferiores sobra menos piel pero hay mas bolsitas de grasa.
Durante la intervención quirúrgica se revisa y repara el músculo orbicular y si se desea y esta indicado, se puede variar de un modo muy conservador la forma del ojo.
La eliminación de las bolsas del párpado inferior se puede llevar a cabo por vía externa cuando necesitamos eliminar también un exceso de piel, o por una vía interna llamada vía transconjuntival en pacientes jóvenes en los que no sobra piel.
En ambos casos los resultados se pueden mejorar con el uso de los
láseres fraccionales Píxel Erbio ó Píxel CO2, realizando un
resurfacing periocular en la zona para eliminar las arrugas mas finas, todo ello en el mismo acto quirúrgico.
Los puntos se retiran a los seis días, periodo en el cual los hematomas y la inflamación comienza a remitir
No debemos preocuparnos por las cicatrices, ya que en un periodo de unos dos meses serán prácticamente imperceptibles.
Después de la intervención deberemos ser muy cuidadosos con los ojos, protegiéndolos del sol con cremas y gafas de sol, y manteniendo las cicatrices permanentemente hidratadas.
El objetivo de la intervención no es cambiar la expresión de la mirada, sino recuperar la juventud, luminosidad y brillo perdido por el paso del tiempo, sin tener que perder un ápice de la expresividad y sello de identidad de nuestros ojos.